sábado, 30 de mayo de 2009

¿FÁCIL?

¿quien dijo fácil?

me ha tocado vivir de cerca un embarazo precoz, no, no lo digo por mi, sino por una prima muy cercana y podriamos decir muy querida tambien. Recuerdo bien el dia cuando juntamos plata para hacerse el test, entre las dos juntamos quince soles y nos faltaban cinco, se lo pedimos a la señora de la bodega por su casa, obviamente no le dijimos para que era.
Nunca voy a borrar de mi mente nuestras caras de pánico cuando tuvimos el sobre en nuestras manos, yo mas nerviosa que ella lo abrí; positivo le dije. Ella estupefacta y nerviosa solo atino a decir ¿y ahora que voy a hacer? obviamente el siguiente paso era decirselo al hombre de sus desdichas.
Yo no salia de mi asombro, no podía creerlo. Sonó el celular, era él preguntandole por el resultado. Ella le respondió positivo. Los tres nos quedamos en silencio, sin saber que hacer que decir. ¿Cómo se lo dirían a su mamá? que era lo que mas nos preocupaba y me incluyo porque en verdad hasta yo le tenía miedo.
Como era de esperarse el embarazo no se pudo ocultar por mucho tiempo, así que su familia fué enterandose sistemáticamente, primero sus hermanos mayores, luego su papá. Nadie se atrevía a decirselo a su mamá, pero el elegido y mas adecuado para esto fué su papá, él tendria la dificil misión de hacer algo que nadie queria.
Se lo dijeron y asumo que después de eso, la convivencia, los primeros dias, no fueron nada faciles para nadie. En especial para el dueño del inquieto esperma, él no vivía con ella pero desde antes ya habia sido desaprobado por la entonces futura abuela de su futuro hijo.
Nadie dijo que seria fácil tener un hijo, ellos decidieron tenerlo y creo que no se arrepienten, no creo no, me consta que no se arrepienten, no fue facil definitivamente pero todo lo que vivieron juntos al comienzo, despues algo peleados, pero finalmente juntos, valió la pena.
Hace mas de un año de todo esto, el dos de marzo el, (al principio) no tan esperado bebé cumplió un año, un año de experiencias nuevas y totalemente diferentes tanto para sus padres como para aquellas personas que los acompañamos este año nueve meses y tres dias de aprender a ser padres y yo a ser tia.
No fue fácil, pero todas esas noches en vela, de salir a la farmacia o al hospital intempestivamente de lavar hileras de ropa pequeña de algodon y de lana antialergica se justifican ahora con verles la cara cada vez que el logra dar un paso por si solo o cuando intenta decir algo que solo su mamá entiende como "papá".